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Seeing two men greet each other with a kiss on the cheek is one Argentine tradition that I will always find a bit odd. I’m originally from Mexico, and after working for a year in the country, the MANN+HUMMEL Graduate Programme took me to Argentina, where I have been working for the last 6 months. As a Mexican woman I am used to people being affectionate. Even when meeting strangers, we kiss each other on the cheek to say hello or introduce ourselves. But normally when it’s two men, they just offer a handshake by way of greeting. This is why I’ve warned my male Mexican friends that if they come to Argentina (or at least to Buenos Aires) they shouldn’t get offended when a guy leans in to give them a kiss.

But there are also many traditions and manners from my country that seem strange to my Argentine friends and colleagues. “I think it’s so exotic how in Mexico you eat chocolate with chilli.” That’s what I was told the other day by an Argentinian. At first I disagreed, but then I remembered we have a sauce calledmole, which is made from ingredients like chocolate or cocoa, mixed with chilli and other spices. This didn’t only open my eyes to the fact that there are more culinary differences between Latin American countries than people think (I mean, not everyone in Latin America likes spicy food!) – it also made me realise that I am able to understand my own culture way better now that I’m discovering another. When you work for an international company with colleagues from all over the world, this learning is just as important as developing greater sensitivity and respect towards the customs of others.

argentina

It’s not just the food; there are also many cultural and linguistic differences between the two countries. First of all there’s the very specific Argentine accent, and then there are words that don’t exist in Mexico, or that we use very rarely – and the other way around. This means that sometimes I say something to my Argentine colleagues and they burst out laughing – because a word that sounds perfectly ordinary to me, means something embarrassing in Argentine Spanish. It’s not all different though, we also have a lot of cultural similarities. For example, the way we deal with people is very informal, as you call everyone, even work colleagues, by their first name. My programme also involves a period in Germany. I imagine that the formal way of addressing colleagues is going to be one of the hardest things for me to get used to. I think that especially being referred to as ‘Frau Ramírez,'(Mrs. Ramírez) by colleagues will make me feel very old.

Fortunately I feel well prepared as it isn’t the first time I have lived abroad. When I was 18 I spent a year in England, and during my university studies I spent six months in France. I feel that living and working in Argentina, like my previous experiences living abroad, is changing the way I act and my aims in life. I’m more independent now and I have much more self-confidence. When living in a foreign country, you have to do things on your own and take decisions without getting help or suggestions from friends and family. On the other hand achieving what you set out to achieve although your moving in a total different environment will make you feel more confident about yourself. Next time you’re going to want to get even more out of any new challenges you’re faced with. This is one of the many reasons why I would recommend the experience of living abroad to everyone who gets the opportunity. That and the many surprises that come along by combining two cultures.

 


 

Mexicana en Argentina, siguiente parada: Alemania!

Que dos hombres se den un beso en la mejilla para saludarse – esto es probablemente una de las costumbres argentinas que siempre me van a parecer extrañas. Soy mexicana de origen, y después de trabajar un año en México, el Programa de Graduados en el que estoy participando en MANN+HUMMEL me ha llevado a Argentina, donde trabajo desde hace 6 meses. Como mexicana estoy acostumbrada a que la gente sea cariñosa: Aunque no nos conozcamos, nos besamos en la mejilla para decir hola o para presentarnos. No obstante los hombres entre sí solamente suelen estrecharse la mano para saludarse. Por eso les he dicho a mis amigos mexicanos que vayan a venir a Argentina (al menos a Buenos Aires), que no lo tomen a mal a la hora de que un hombre se les acerque para darles un beso.

Pero lo mismo pasa al revés, es decir que también hay muchas costumbres de mi país que  a mis compañeros y amigos argentinos les parecen raras. “Creo que es demasiado exótico que en México se coma chocolate con chile.” Eso es algo que me dijo un argentino el otro día. Primero lo negué, pero entonces me acordé de que tenemos una salsa llamada “mole”, que entre otros ingredientes contiene chocolate o cacao así como chile y otras especies. Esto no sólo muestra que las diferencias culinarias en Latinoamérica son mucho más grandes de lo que la mayoría de la gente pensaría (porque ojo – no a todos los latinos les gusta la comida picante). También me ha mostrado lo mucho que soy capaz de aprender sobre mi propia cultura mientras voy descubriendo otra. Trabajando en una empresa global y con compañeros de todo el mundo, este aprendizaje es tan fundamental como desarrollar una sensibilidad y un amplio sentimiento de respeto en cuanto a las costumbres propias y ajenas.

Aparte de la comida, también existen varias diferencias entre la cultura y el idioma de los dos países. Empezando por el acento argentino tan particular también hay palabras que no tenemos en México o por lo menos que no solemos usar. Con lo que a veces digo una cosa de la que mis compañeros argentinos se ríen mucho, porque una palabra que a mí me parece totalmente normal, significa algo vergonzoso en el castellano que se usa en Argentina. Pero no todo es diferente. Nuestras culturas también tienen mucho en común: Por ejemplo en el trato con personas somos muy informales, incluso entre compañeros de trabajo nos dirigimos a alguien por su primer nombre. Mi programa también contiene una estancia en Alemania y supongo que la manera formal del trato entre compañeros va a ser una de las cosas a las que más tendré que acostumbrarme. Sobre todo cuando me digan “Frau Ramírez” creo que eso me va a hacer sentir muy mayor.

Por suerte, me siento bien preparada porque no es mi primera vez viviendo en otro país: Cuando tenía 18 estuve un año en Inglaterra, y durante mis estudios universitarios pasé 6 meses en Francia. Al igual que durante estas etapas de mi vida, puedo sentir que la estancia y el trabajo en Argentina están cambiando mi forma de ser y mis objetivos en la vida: Soy más independiente y más segura de mí misma. Estando en otro país, tienes que hacer las cosas tú sola y tomar decisiones sin las sugerencias y la ayuda de la familia y amigos. El hecho de que al final has logrado conseguir lo que te propusiste, conlleva a tener un mayor enfoque en tus siguientes metas – la próxima vez vas a querer conseguir aún más a la hora de enfrentar un nuevo reto. Eso es una de las muchas cosas por las que recomendaría a todo el mundo vivir la experiencia de irse a otro país si se le presenta la oportunidad. Esto y las muchísimas sorpresas que trae el convivir con otra cultura!