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What is the most unusual thing that you have ever eaten? My eating experiences had previously been more or less standard European – until, as part of my DHBW studies, I undertook my foreign traineeship in Mexico.

Canteen with my collegues

Even the start of my first day in Mexico was exciting, from a culinary point of view. Together with two colleagues, I was invited to breakfast and expected a typical continental meal with bread, eggs or muesli. Instead of that, there were blue gorditas!

Blue Gorditas in Mexico

It was not only the colour which was strange, the first bite of each of the pasty fillings was a bit of a surprise too: one was sliced, cooked cactus leaves (nopalitos) and the other was huitlacoche – something described by my colleague as ‘a black fungus that grows on corn on the cob’. Both of them were absolutely delicious, but also quite different from anything I had ever eaten in my life before. It’s so funny when you taste something that doesn’t remind you of anything else!!

It is sometimes better not to know exactly what you are eating in Mexico. I am thinking here about ant eggs, grasshoppers or fried pork skin that you dip into guacamole, giblets and other similar things which taste great, so long as you don’t know what they are :-)

Eating grasshoppers

It is however not only the food that demands a spirit of adventure, there are also combinations of drinks that German people would never have encountered. The most adventurous one that I have tried to date is a michelada: a beer-based mixture that makes any type of shandy look boring. My michelada contained beer, lime juice, maggi sauce, salt, chillis, tomato juice and mussel soup. Into the michelada we dipped a sort of marshmallow made of tamarind which was wrapped around a straw.

Michelada

Talking of sweet things … there are dried mango slices coated with chilli sugar, fried strips of banana, various roots, cactus hearts that you suck the middle out of and many different types of fruit, including the ‘Chinese pomegranate’ with its mushy edible centre. I am never bored with dessert! Fruit, that you sprinkle with chilli sugar and lime juice, is always available in the canteen. Yesterday’s fruit, for example, was jicama (a sweet root).

The colleague I am living with announced that tomorrow, instead of eating breakfast at her house, we would stop at one of the many roadside stalls and try something typically Mexican: tamales. I don’t yet know what it is, but I look forward to finding out :-)

One thing is certain: as far as gastronomy is concerned, the next 6 weeks will definitely not be boring!

 


 

México: una aventura culinaria

¿Qué es lo más extraño que ha comido? Mis experiencias culinarias habían sido hasta ahora más bien en promedio europeas: hasta que llegué a México para unas prácticas en el extranjero en el marco de mis estudios en la Universidad Dual de Baden-Wurtemberg…

Canteen with my collegues

Ya mi primer día en México comenzó con una gran emoción culinaria: me había citado con dos compañeros para ir a desayunar, y esperaba algo como un desayuno continental: pan, huevos o cereal. ¡En lugar de eso había gorditas azules!

Blue Gorditas in Mexico

No solo el color era extraño, también el relleno de las gorditas de masa requería un esfuerzo de voluntad a la primera mordida: en una había hojas de cactus cocidas y cortadas en tiras (nopalitos), y en la otra huitlacoche: algo que mis colegas describían como “un hongo negro que crece en las mazorcas de maíz”. Las dos cosas sabían delicioso, pero también distinto a todo lo que había comido hasta entonces en mi vida. ¡Es verdaderamente raro comer algo cuyo sabor no recuerda nada que uno conozca!

En México, a veces es mejor no saber tan exactamente lo que uno está comiendo. Pienso en los huevos de hormiga (escamoles), grillos (chapulines), o piel de cerdo frita (chicharrón) que se remoja en el guacamole, en las vísceras, y cosas semejantes: todo esto sabe delicioso, mientras no se sepa qué es ;)

Eating grasshoppers

Pero no solo las comidas son arriesgadas, también en las bebidas hay combinaciones que no se le ocurrirían a uno como alemán. Lo más arriesgado que he tomado hasta ahora ha sido una Michelada: una mezcla de cerveza que hace aparecer como aburrido a nuestro Radler, la limonada con cerveza de Baviera. Mi Michelada estaba hecha con cerveza, jugo de limón, salsa Maggi, sal, chile, jugo de tomate y caldo de almeja (clamato). En la Michelada sumergíamos una especie de dulce de tamarindo (también conocido como dátil agrio) enrollado alrededor de un palito.

…¡Y hablando de dulces! Desde tiras de mango seco rodeadas de azúcar con chile, y tiras de plátano frito, pasando por diversas raíces, corazones de cactus (tunas), que se chupan, hasta los más diversos tipos de fruta, como la “granada china“, cuyo viscoso interior se come: ¡en cuestión de postres, uno nunca se aburre! También en el comedor de la escuela siempre hay frutas que se bañan de azúcar con chile y se remojan con jugo de limón. Ayer por ejemplo dieron jícamas (una raíz dulce) como fruta.

Michelada

Para mañana, la compañera con la que vivo anunció que no íbamos a desayunar en casa, sino que íbamos a parar en uno de los muchos puestos de la calle, para probar algo típicamente mexicano: tamales. Todavía no sé que es eso, pero ya no puedo esperar a averiguarlo.

Eso sí, una cosa es segura: ¡en cuestiones culinarias seguro que no me voy a aburrir aquí en los próximos 6 meses!